Durante años hemos escuchado hablar de nuevos materiales que buscan sustituir a la piel.

Algunos prometen tener una apariencia similar. Otros hablan de ser más responsables con el medio ambiente, más innovadores o incluso mejores que los materiales tradicionales.

Pero hay una pregunta que vale la pena hacerse:

¿Qué tan parecidos son realmente a la piel?

La conversación está cambiando. Y cada vez importa más que las afirmaciones sobre sostenibilidad, durabilidad y desempeño puedan demostrarse.

Cuando una alternativa quiere parecerse a la piel

En 2023, Apple anunció que dejaría de utilizar piel en sus fundas para iPhone y correas para Apple Watch, sustituyéndola por un material textil llamado FineWoven, fabricado con contenido reciclado.

La decisión generó una conversación mucho más amplia dentro de la industria: ¿qué significa realmente sustituir un material natural por una alternativa sintética o textil?

No se trata simplemente de comparar cuál "se ve igual".

Cuando elegimos un material para fabricar un producto debemos considerar muchas otras cosas: cómo se siente, cómo envejece, cuánto tiempo puede permanecer en uso, cómo responde al desgaste, si puede repararse y qué sucede con él al final de su vida útil.

Ahí es donde la conversación se vuelve mucho más interesante.

La durabilidad también importa cuando hablamos de sostenibilidad

Durante mucho tiempo, hablar de materiales responsables se concentró principalmente en su origen.

Hoy la conversación es más amplia.

La Unión Europea ha impulsado nuevas reglas para evitar afirmaciones ambientales que no puedan demostrarse y para que los consumidores reciban información más clara sobre la durabilidad y reparabilidad de los productos. Entre las prácticas que se buscan limitar están las afirmaciones no fundamentadas sobre la duración o la posibilidad de reparar un producto.

Y esto nos lleva a una pregunta sencilla:

¿Cuánto tiempo va a acompañarnos realmente
el producto que estamos comprando?

Porque un producto que dura años, puede repararse y continúa siendo funcional tiene una historia muy diferente a uno diseñado para ser reemplazado rápidamente.

La piel tiene algo que los materiales alternativos intentan replicar

La piel genuina es un material de origen natural con características que no dependen únicamente de su apariencia.

Tiene una estructura propia, una textura particular y una capacidad de desarrollar cambios con el uso que forman parte de su identidad.

Una buena piel puede adquirir una pátina, mostrar variaciones naturales y, dependiendo del producto y su construcción, ser reparada o restaurada.

Por eso sigue siendo utilizada en productos donde la durabilidad es especialmente importante: calzado, marroquinería, muebles, tapicería y artículos de uso cotidiano.

No significa que todos los materiales alternativos sean iguales ni que exista un único material adecuado para todas las aplicaciones.

Significa que sustituir un material requiere comparar su desempeño completo, no solamente su apariencia o una afirmación ambiental.


¿Y qué pasa con el famoso "cuero vegano"?

Aquí también vale la pena detenernos.

"Cuero vegano" es una expresión utilizada comercialmente para describir diferentes materiales que buscan ofrecer una apariencia o función similar a la piel, pero que no son piel animal.

El problema aparece cuando el nombre o la comunicación hacen pensar que todos estos materiales tienen las mismas características que la piel genuina.

No las tienen necesariamente.

Existen alternativas fabricadas con composiciones, estructuras y procesos muy diferentes entre sí. Algunas pueden tener ventajas específicas para determinadas aplicaciones, mientras que otras pueden presentar limitaciones relacionadas con desgaste, reparación, resistencia o vida útil.

Por eso, más que preguntar simplemente "¿es vegano?", también deberíamos preguntar:

¿De qué está hecho? ¿Cuánto dura? ¿Se puede reparar?
¿Cómo se comporta con el uso?

Esas preguntas permiten tomar decisiones mucho más informadas.

La piel como parte de una economía circular

La piel utilizada por la industria curtidora proviene principalmente de animales destinados a la producción de alimentos. Aprovechar este cuero permite transformarlo en un material de larga duración en lugar de desecharlo como residuo.

La curtiduría, por lo tanto, cumple una función dentro de esta cadena de aprovechamiento.

El objetivo no es producir animales para obtener piel como único propósito, sino aprovechar un recurso que ya existe como parte de otra industria.

Y cuanto más tiempo permanece ese material convertido en un producto útil, mayor es el valor que se obtiene de ese recurso.


Nada como lo real

Quizá por eso la piel continúa vigente después de tantos años.

No solamente por cómo se ve.

Por cómo se siente.
Por cómo envejece.
Por su resistencia.
Por la posibilidad de reparar determinados productos.
Y por la experiencia que puede ofrecer después de años de uso.

La innovación en materiales continuará y eso es positivo. Comparar, investigar y desarrollar nuevas alternativas también forma parte de la evolución de cualquier industria.

Pero innovar no debería significar hacer afirmaciones que no podemos demostrar.

Si vamos a hablar de sostenibilidad, hablemos también de durabilidad, reparación, origen, procesos y vida útil.

Porque al final, elegir un material de manera responsable comienza por conocer realmente lo que estamos comprando.

Y cuando hablamos de piel genuina, hay algo que sigue siendo difícil de imitar:
la experiencia de lo real.



En Concurmex Express creemos que conocer los materiales es parte de fabricar mejores productos.

Si tienes dudas sobre piel curtida, sus procesos, características o aplicaciones, escríbenos. Estamos para ayudarte a encontrar la opción adecuada para tu proyecto.

Concurmex Express — Vocación por la Piel.

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